Percepción y Medición de los Olores Comparado a Aquellas del Ruido

Percepción y Medición de los Olores Comparado a Aquellas del Ruido

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La percepción de los olores utiliza varias dimensiones tales como el umbral de detección, la intensidad percibida, la identificación del carácter olfativo (descripción del olor o de la imagen del olor), el tono hedónico (apreciación) y las emociones que éstos generan. Considerando esta complejidad, se podría creer que los olores son subjetivos y que es imposible cuantificarlos objetivamente.

Para medir los olores, las mejores prácticas recurren a la olfatometría y a la medición de la concentración de olor expresada en unidad de olor por metro cúbico de aire (u.o./m3). Recordemos que el umbral de percepción de un gas odorífico está definido como la concentración de un gas a la cual 50% de un jurado encargado de oler percibe o no percibe el olor. Por definición, el umbral de precepción es equivalente a 1 u.o./m3. El número de diluciones de la mezcla odorante necesaria con el fin de obtener 1 u.o./m3 indica la concentración en “u.o./m3 “. Por ejemplo, si fueron necesarias 10 diluciones para alcanzar el umbral de percepción, la muestra odorante contiene 10 u.o./m3.

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¿Se puede hacer una analogía entre la percepción del olor y del ruido?

En efecto, el público y los profesionales están familiarizados con la medición del ruido expresado en decibeles. No se debe olvidar que hay también las frecuencias (agudos o graves), las melodías y las emociones relacionadas a los ruidos.

Paralelo entre ruidos y olores

Nivel de ruido: la cantidad de decibeles sería el equivalente de la concentración de olor. En los dos casos se trata de una cuantificación objetiva de nuestra percepción sensorial de nuestro entorno.

Composición del ruido: las frecuencias de un ruido serían el equivalente de las moléculas químicas del olor. Como para el ruido, un olor percibido puede ser generado por una sola molécula química odorante (1 frecuencia para el sonido) o todo un cockteil de moléculas, lo que es el caso más frecuente (muchas frecuencias para un ruido). De la misma manera que en el ruido hay frecuencias indetectables, ciertas moléculas son imperceptibles olfativamente para el ser humano, mientras que los perros podrán reaccionar a ciertos sonidos y moléculas imperceptibles para nosotros.

Melodía: los diferentes sonidos amalgamados pueden componer una melodía que será reconocida de la misma manera que un cocktail químico odorante que podría componer el olor de un ramo de flores (imagen olor).

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Las opciones musicales son personales. Se puede reconocer una melodía y apreciarla o no. Algunos van a apreciar el rock o el tecno mientras que otros preferirán la música clásica. Las melodías, así como los olores, apelarán a nuestros recuerdos y provocarán emociones positivas o negativas.

En la medición del ruido, no se considera la apreciación del ruido ya que las melodías pueden ser agradables para algunos e insoportables para otros. Se trata de verificar que un cierto número de decibeles no sea sobrepasado. Ocurre lo mismo con la medición de los olores con la concentración del olor. Las personas tienen sus propias preferencias olfativas.

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Para medir los ruidos se requiere de un sonómetro para cuantificar los decibeles y las frecuencias, mientras que para el olor se utiliza la olfatometría (concentración de olor) y un analizador de gases, por ejemplo un cromatograma unido a un espectrograma de masa para conocer la composición química. Una nariz electrónica puede ser utilizada para cuantificar a la vez las concentraciones de olores e identificar las imágenes de olor (melodías).

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